Vaquero barrel ICHI IHMILANA en denim azul

Qüestió d'Estil

ZONA DENIM

Formatos, siluetas y nuevas maneras de mirar el vaquero

El denim (o tejido de mezclilla) se reinventa una y otra vez, y la razón es sencilla: pocas cosas funcionan tan bien dentro de un armario como un buen pantalón vaquero. Sin embargo contamos con tal diversidad de formatos, “lavados” y acabados, que puedo entender que a veces no sea tan sencillo tomar la mejor decisión.

Si me preguntan cuál es el vaquero ideal, diría que depende, pues debe ponerse en contexto. La vida urbana exige ritmo y a veces agradecemos esa dosis justa de rebeldía que solo ciertos vaqueros saben aportar al look. El reto está en saber graduar los niveles de rebeldía y elegancia para obtener la actitud que esperamos mostrar. A veces es dar con ese punto justo que lleva una combinación de “correcta” a una propuesta con carácter.

Al vaquero se le exige versatilidad y, sin duda, es algo que todas valoramos, pero no lo limitaría ahí. Un buen vaquero aporta mucho más que su capacidad para adaptarse: cuando buscamos equilibrio entre funcionalidad y estilo, el denim sigue ocupando un lugar privilegiado.

Hoy ya no hablamos solo de unos jeans básicos.

Salvo en ocasiones de etiqueta muy concreta, el denim ha dejado de entenderse como una opción meramente informal. De hecho, tiene su propio lenguaje: sofisticado cuando quiere serlo, poderoso cuando se lo propone, práctico cuando es necesario y profundamente contemporáneo cuando lo sabemos combinar.

Y quizá sea esa plasticidad tan libre lo que favorece su permanencia. Eso sí, en constante mutación.

Muchas me preguntáis a menudo por los distintos formatos, su nivel de actualidad y, mayoritariamente, su potencial en vosotras y bueno, de ahí este artículo... Voy a tratar de simplificar la clasificación de los formatos actuales, agrupando las siluetas de mayor relevancia, sus valores a nivel de estilo y su aplicabilidad.

Más allá de los jeans

Las propuestas actuales en denim han ganado complejidad, diseño y personalidad. Los cortes actuales marcan una clara intención, las proporciones cambian y el tejido se aleja de cualquier idea de uniforme.

Hoy incluso podemos imaginar el denim en escenarios que hace unos años parecían menos evidentes: una jornada de oficina, una cena, una celebración relajada o cualquier situación en la que queramos que el look tenga algo más. Si bien lo encontramos en chaquetas, vestidos espectaculares, camisas clásicas y faldas, sin duda su expresión más frecuente es el pantalón vaquero. Pero decir vaquero, si no lleva “apellido” es decir poco. La amplia gama de formatos actuales puede resultar abrumadora. Además, un mismo vaquero puede cambiar completamente su nivel de sofisticación según con qué lo combines.

Elegir el formato y su combinación responderá bastante al llamado de tu agenda y entorno.

Muchas me preguntáis sobre la tendencia. Pues sí, es importante. La tendencia define la línea de formatos que dominarán en las propuestas de moda de la temporada, lo que se ha visto más en ciertos desfiles, lo que vemos en las revistas y en los resúmenes de “street style” que inundan las redes sociales. Pero aun así debemos elegir guiados por el objetivo real de nuestro look.

Las propuestas de la industria suelen seguir una evolución de siluetas e intenciones, activando determinadas actitudes o “moods”. No deja de ser un lenguaje. Por eso es interesante observar la moda con atención y, cuando sentimos esa conexión especial con algo, a veces de forma sorprendente e inesperada, podemos aprovecharlo para jugar, experimentar y, si nos gusta el resultado, atrevernos a reforzar nuestra imagen.

Si una tendencia nos encaja, puede refrescar nuestra imagen, pero solo funciona si creamos el look como un todo.

Por eso, cuando integramos un nuevo formato en nuestro armario debemos hacerlo con armonía y asegurarnos de que, además de tener otra prenda más, lo que sumaremos es estilo.

¿Qué formato elegir? La respuesta es bastante más interesante que elegir tendencia.

Es tiempo de cambio

Llevamos varias temporadas en las que parece que una silueta quiera quedarse con todo el protagonismo. Esto sucede cuando un formato gana por encima de todos los demás y en la calle lo vemos en casi todas las que usan vaqueros. Tras la era de los leggins, como si fuera la contraoferta más contestataria entró el recto ancho. Luego, sus variantes: el recto ancho algo acortado, el recto ancho desfilado, el recto ancho extra largo, con bolsillos delante, con cintura alta o media, con bolsillos laterales, sin bolsillos, etc… Pero formato dominante no implica exclusivo, se conservaba el pitillo, el recto clásico, el acampanado y el ensanchado progresivo (o wide). Que, de alguna forma, nos mostraban que la realidad del denim es mucho más rica. Vamos, que siempre debería haber un vaquero perfecto para ti. A veces, varios.

Y finalmente, el año pasado comenzó a tomar fuerza un formato disruptor que en el 2026, a pesar de ser una propuesta arriesgada, conquista a las más exigentes y se gana millones de corazones. Lo veremos bastante este otoño y seguirá con fuerza en el 2027. Su nombre responde a su formato y mayoritariamente veremos que se presenta como balloon o globo.

Este formato ha sido una de las siluetas que más ha cambiado nuestra manera de mirar el vaquero en las últimas temporadas, pero quizá lo más interesante ahora sea que ya no está solo. Convive con rectos, wide leg, acampanados, líneas cropped y también con una silueta más estrecha que vuelve a entrar en conversación: el cigarette.

De repente volvemos a tener opciones muy distintas entre sí. Y eso nos gusta. Porque la cuestión ya no consiste tanto en decidir qué pantalón toca llevar como en entender qué proporción queremos construir.

Balloon o globo: cuando el volumen cambia las reglas

El balloon —o globo, que probablemente sea la forma más fácil de visualizarlo— concentra buena parte de su personalidad en el volumen. La pierna gana espacio y vuelve a recogerse hacia el bajo, creando una silueta que se aleja bastante de las líneas más convencionales del vaquero.

Y precisamente ahí está su gracia.

No intenta pasar desapercibido ni reproducir una proporción que ya conocemos. Introduce volumen donde durante años parecía que debíamos eliminarlo y consigue que incluso un look bastante sencillo tenga otra actitud.

Es un formato que genera opiniones. Algo parecido ocurrió cuando empezamos a ver por todas partes los primeros rectos muy anchos: al principio el ojo necesita acostumbrarse. Después aparece una mujer que lo lleva estupendamente y, de repente, empezamos a entenderlo.

Yo misma empecé a incorporarlo el otoño pasado y descubrí algo que me gusta especialmente de esta silueta: cuando llevo un balloon siento que el pantalón acompaña una actitud algo más relajada, más segura y también un poco menos previsible.

Para empezar, me gusta combinarlo con una parte superior bastante limpia y dejar que el pantalón haga su trabajo. Un mocasín o un zapato clásico pueden crear un contraste especialmente bonito porque introducen precisión sin intentar domesticar el volumen.

El balloon no pide permiso para ocupar espacio. Quizá por eso tiene tanta personalidad.

Pero este año, el menú de vaqueros tiene varios platos fuertes.

Vaquero barrel en denim azul medio ICHI IHMILANA mostrando claramente la silueta barrel
ICHI · IHMILANA — barrel

El recto: la referencia que nunca desaparece

Hay siluetas que pueden entrar y salir de los titulares de tendencia, pero nunca abandonan realmente el armario. El jean recto es una de ellas.

Su línea tiene una virtud bastante extraordinaria: no necesita explicar demasiado lo que está haciendo.

Puede acompañar una americana y unos buenos mocasines y construir un look muy pulido, pero también puede aparecer con una camiseta y deportivas sin perder presencia. El pantalón prácticamente no ha cambiado; lo que cambia es todo lo que decidimos colocar a su alrededor.

Ese es probablemente su mayor valor.

El recto es una de esas piezas que permiten repetir mucho sin transmitir necesariamente la sensación de estar repitiendo el mismo look. Puede quedarse en segundo plano cuando otra prenda necesita protagonismo o convertirse simplemente en esa base que hace que todo lo demás encaje.

Por eso hablar de básico aquí no significa hablar de aburrimiento.

El recto es, probablemente, el gran conector del armario.

Vaquero recto en denim azul medio Desires Florence
Desires · Florence — recto
Vaquero recto en denim azul ICHI Twiggy Straight
ICHI · Twiggy Straight — recto

Wide leg: amplitud y movimiento

El wide trabaja desde otro lugar. Su línea amplia da continuidad al volumen y hace que el movimiento forme parte de la propia silueta.

Aquí no contenemos.

Aquí nos tomamos el espacio.

Y aunque la comodidad sea una de las primeras virtudes que solemos apreciar cuando nos ponemos uno, explicar el wide únicamente desde ahí sería quedarnos bastante en la superficie.

Tiene presencia. Puede ser relajado, pero también enormemente elegante cuando el resto del look acompaña esa proporción.

Me gusta especialmente cuando dejamos de aplicar automáticamente aquella regla de que, si el pantalón es ancho, todo lo de arriba tiene que ser pequeño. No necesariamente. Una camisa algo amplia también puede funcionar perfectamente.

La diferencia está en que el conjunto parezca una decisión y no una suma de volúmenes que se han encontrado por casualidad.

Y aquí el largo importa mucho porque cambia la relación del pantalón con el calzado. Unos centímetros pueden hacer que la línea se lea limpia o que el volumen pierda buena parte de su intención.

El wide no necesita que le quitemos presencia. Necesita que sepamos qué hacer con ella.

Vaquero wide leg ICHI Twiggy Wide
ICHI · Twiggy Wide — wide leg
Vaquero de pierna ancha en denim azul oscuro BSB Fashion
BSB Fashion — wide leg

Flared o acampanado: recuperar la línea

El acampanado tiene una identidad que reconocemos prácticamente al instante.

La pierna se abre progresivamente hacia el bajo y ese gesto cambia la silueta completa. Puede llevarnos muy fácilmente hacia los setenta si queremos jugar con esa referencia, pero no tiene por qué quedarse allí.

Con una camisa y una americana más depuradas puede resultar plenamente urbano. Si cambiamos el lenguaje del resto del look, puede acercarse a un territorio mucho más libre, algo más rock and roll o incluso a ese desert heritage que recupera ciertas referencias del Oeste desde una mirada contemporánea.

Y ahí vuelve a aparecer algo que me interesa especialmente del denim: el mismo formato puede contar historias muy distintas.

El flare ya tiene suficiente personalidad por sí mismo. No hace falta disfrazarlo de los setenta cada vez que lo llevamos.

A veces basta con dejar que esa apertura en el bajo introduzca movimiento y haga el resto.

Vaquero flare en denim azul claro ICHI Twiggy Flared
ICHI · Twiggy Flared — flare
Vaquero flare en denim azul oscuro BSB Fashion
BSB Fashion — flare

El relajado cropped: extraordinaria normalidad

Cuando la normalidad se hace extraordinaria, todo encaja.

Hay algo en este formato que recuerda a algunos de los vaqueros más favorecedores de los ochenta. Sin ser ancho, ni completamente recto ni tampoco un pitillo, acompaña la línea natural del cuerpo sin necesidad de exagerarla.

Lo llamamos cropped porque el largo se recorta y deja aparecer ligeramente el tobillo. Ese pequeño cambio, que podría parecer casi anecdótico, termina teniendo muchísimo que ver con su personalidad.

Y dentro de esta misma familia relajada también encontramos versiones algo más largas, como Raven Long. La línea conserva esa naturalidad, pero el largo cambia su relación con el zapato y hace que la silueta se lea de otra manera.

Es un vaquero relativamente neutro y quizá precisamente por eso invita a jugar con lo que ponemos a su alrededor.

Para un look de oficina, me gusta con mocasines y una americana algo entallada. Si queremos llevarlo hacia un terreno más relajado, una camisa oversized y unos zapatos de jazz pueden darle ese aire un poco ochentero —lo sé— pero en el mejor de los sentidos.

Y además tiene una virtud difícil de ignorar: resulta muy fácil de llevar.

Es uno de esos formatos que podemos imaginar trabajando, viajando o simplemente en un día en el que queremos vestirnos bien sin dedicar al asunto una tesis doctoral.

Quizá esa sea su verdadera fuerza: no necesita hacer demasiado para funcionar muchísimo.

Vaquero relajado cropped en denim azul claro ICHI Raven
ICHI · Raven — relajado cropped
Vaquero relaxed largo ICHI Raven Long en denim azul
ICHI · Raven Long — relajado largo

El cigarette: la precisión vuelve a entrar en juego

Durante unas cuantas temporadas parecía que cualquier línea estrecha tuviera que abandonar inmediatamente el armario.

Y, sinceramente, nunca he entendido del todo esa idea.

El cigarette vuelve a poner sobre la mesa una silueta más contenida, pero no necesitamos recuperarlo como una repetición exacta de aquel skinny extremadamente ajustado que dominó otra época.

Lo interesante ahora es la precisión de la línea.

Cuando el pantalón contiene el volumen, podemos permitir que otra parte del look gane presencia: una americana amplia, una camisa con más movimiento o una prenda exterior importante. No porque tengamos que obedecer otra vez la vieja regla de “estrecho abajo, ancho arriba”, sino porque una línea más limpia puede convertirse en un excelente punto de apoyo.

Y tampoco tiene por qué llevarnos siempre hacia un look formal o excesivamente correcto.

Justamente esa precisión puede servir para introducir algo relajado arriba y conseguir que el conjunto siga teniendo intención.

Para mí, ahí está la diferencia.

El cigarette no vuelve para ocupar otra vez todo el armario. Vuelve porque hay looks que necesitan exactamente esa línea.

Vaquero cigarette slim en denim azul medio ICHI Twiggy
ICHI · Twiggy — cigarette / slim

Entonces, ¿cuál elegir?

Quizá ninguno de ellos sea siempre el vaquero perfecto. Pero eso es lo bueno de tener para escoger.

Hay días en los que queremos volumen. Otros en los que buscamos una línea limpia. A veces nos apetece que el pantalón tenga todo el protagonismo y otras necesitamos precisamente lo contrario: una pieza que deje hablar al resto del look.

Por eso elegir un vaquero (o jeans) no debería convertirse en una carrera detrás de la silueta de moda del momento.

Experimentar es interesante y conocerse también. Se trata de preguntarse ¿Cómo quiero verme hoy?

Relajada, elegante, rebelde, poderosa, respetable, divertida, aventurera, aristocrática, sencilla, inesperada… Hay un vaquero para cada intención.

Cada formato construye una proporción distinta y nos permite jugar con el resto del armario de otra manera.

Y ahí empieza realmente el estilismo.

ZONA DENIM. Una zona para explorar

Hay colecciones que nos abren mundos dispares a pesar de presentarse juntas. Zona Denim es nuestra completa colección de vaqueros. Más allá del lavado y de la talla, elegir el vaquero idóneo pasa por hacer un viaje entre los diversos formatos.

Porque pocas prendas tienen esa capacidad. El denim cambia, vuelve, se ensancha, se estrecha, se lava, se oscurece, recupera formas conocidas y propone otras nuevas.

Pero nunca desaparece.

Y entre tantas posibilidades, seguramente la cuestión no sea encontrar el vaquero que hay que llevar, sino aquellos que encajan con nuestra manera de vestir y nos permiten construir la imagen que queremos proyectar.

Al fin y al cabo, saber elegir sin obedecer una única fórmula también es Cuestión de Estilo.

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